Descubre por qué ser tu mejor amigo es el primer paso
Existe una vieja creencia de que el amor y la amistad son dos caminos que nunca se cruzan. Nos han enseñado a ver la «friendzone» como un castigo, un lugar del que hay que escapar. Pero si lo piensas bien, las relaciones de pareja más duraderas, esas que envidiamos en secreto, suelen tener una base inquebrantable: son excelentes amigos.
Más allá de la mariposa en el estómago
El inicio de una relación suele estar marcado por la pasión, la adrenalina y esa sensación de que el mundo se detiene cuando esa persona te mira. Es maravilloso, claro que sí. Pero seamos sinceros: ese estado de éxtasis no dura para siempre. ¿Qué queda cuando las mariposas se calman?
Es ahí donde entra la amistad. La amistad en la pareja es lo que te permite:
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Sostener la relación: Es la confianza profunda para compartir tus miedos sin sentirte juzgado.
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Sobrellevar los días grises: Porque no siempre vas a tener ganas de sexo o de grandes gestos románticos; a veces, solo necesitas a alguien que te escuche y te dé un abrazo sincero.
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Ser un equipo: La amistad fomenta la colaboración y el apoyo mutuo, no la competencia.
La amistad con tu pareja: Una química que se construye
No estamos diciendo que debas casarte con tu mejor amigo de la infancia (¡aunque a veces funciona!). Estamos diciendo que, en el proceso de buscar pareja, busques también una conexión profunda. Alguien con quien puedas pasar horas hablando de nada en particular, alguien que sepa cómo te gusta el café y que te respete por quien eres, no por lo que puedes llegar a ser.
La química de la amistad es la que te permite ver a la persona detrás del ideal romántico. Es la que te hace admirar sus talentos y aceptar sus defectos.
Primero, sé tu mejor amigo
Y aquí está el giro más importante. Antes de buscar a ese amigo/amante perfecto, debes convertirte en tu propio mejor amigo.
Esto no es un cliché de autoayuda. Es un hecho:
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No puedes dar lo que no tienes: Si no te respetas, no te gustas y no disfrutas de tu propia compañía, te será muy difícil construir una relación sana.
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Filtras a las personas equivocadas: Cuando sabes lo que vales y te tratas con cariño, automáticamente dejas de aceptar menos de lo que mereces de los demás.
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Reduces la presión: Dejas de buscar a alguien que te «complete» o te «salve» de la soledad. Buscas a alguien que te acompañe y comparta tu felicidad, que ya tienes por ti mismo.
El amor llega cuando estás listo (y pasándotelo bien)
La búsqueda del amor y la amistad es un viaje, no una carrera. Si te enfocas en construir una relación sólida contigo mismo, en rodearte de amigos que te sumen y en estar abierto a conocer gente sin expectativas irreales, el amor te encontrará.
Y cuando llegue, que te pille riendo, compartiendo historias y disfrutando de la vida. Porque el amor verdadero, ese que te hace sentir en casa, siempre, siempre, tiene un toque de la mejor amistad.
