Seamos sinceros: buscar pareja hoy en día es un deporte de riesgo. Ya no es como antes, que conocías a alguien en el barrio, te dabas cuatro besos y ya eras «el novio de». Ahora parece que tienes que pasar un casting de Netflix solo para que te contesten un «hola» por WhatsApp. Entre el ghosting, las citas que parecen entrevistas de trabajo y la gente que no sabe ni lo que quiere, el panorama está para echarse a temblar.
Pero oye, que no cunda el pánico. Si estás en ese plan de querer encontrar a alguien que valga la pena, lo primero es quitarse la presión. A veces vamos a las citas con el anillo en el bolsillo o con una lista de requisitos que ni para entrar en la NASA. «Que sea alto, que le guste el sushi, que no tenga gatos…». Al final, lo que importa es que te rías y que no se te haga eterno el rato que pasas con esa persona.
Deja de actuar (en serio)
El error número uno es intentar vender una moto que no arranca. Ponemos fotos de hace cinco años o fingimos que nos encanta el senderismo cuando lo máximo que caminamos es del sofá a la nevera.
Sé tú mismo desde el minuto uno. Si eres un friki de las series de los 80 o te gusta comer pizza con piña, dilo. El que se quede, es porque le gustas de verdad. No hay nada que dé más pereza que descubrir a las tres semanas que la persona de la que te estabas pillando era un personaje de cartón piedra.

Sal de la pantalla un poco
Las apps están bien, no te voy a decir que no, pero a veces el algoritmo tiene menos puntería que un soldado imperial de Star Wars. No te cierres a lo de siempre. Apúntate a un curso de algo, vete al gimnasio o simplemente levanta la vista del móvil cuando estés en la cola del súper. Nunca sabes dónde puede saltar la chispa.
Al final, esto de buscar pareja va de paciencia y buen humor. No te tomes los rechazos como algo personal; a veces simplemente no hay química y no pasa nada. Sigue intentándolo, diviértete en el proceso y, sobre todo, no te conformes con migajas solo por no estar solo.
¡El amor llega, pero que te pille pasándotelo bien!
